Muchos ya conoceréis esta historia, pero para los que no la conozcan he decidido publicarla para que la descubran.
Se trata de la historia del "Equipo Hoyt", formado por un padre (Dick Hoyt) y un hijo (Rick Hoyt) que compiten juntos en diversas pruebas físicas. Os preguntaréis que qué es lo sorprendente de esta historia, pues bien, resulta que el hijo tiene una discapacidad adquirida en el momento de nacer por falta de oxígeno en su cerebro, ya que su cordón umbilical se le enredó alrededor del cuello y le originó una parálisis cerebral. Los médicos dijeron a sus padres que no había esperanza para el niño, que debían sacrificarlo porque estaría vegetal toda su vida. Pero sus padres no se dieron por vencidos y decidieron criarlo como uno más. Como no podía hablar, era rechazado en la educación pública, ya que los profesores creían que no iba a entender nada, hasta que un día unos ingenieros vieron indicios de que Rick podía comprender perfectamente, ya que le contaron un chiste y se partía de la risa. Llegados a este punto los ingenieros se pusieron manos a la obra en la construcción de un ordenador interactivo que le permitiría a Rick escribir sus pensamientos usando los ligeros movimientos de su cabeza que podía dominar. Cuando lo utilizaron por primera vez, Rick sorprendió a su familia con su primera “palabra”. Ellos esperaban un “Hola Papá” u “Hola mamá”, pero Rick escribió “¡Vamos Bruins!”. Los Boston Bruins de la NHL de Hockey sobre hielo estaban en las finales de la Copa Stanley esa temporada, y la familia se dio cuenta de que él había estado siguiendo la temporada de la NHL, al igual que el resto. “Así aprendimos que a Rick le gustaban los deportes”, cuenta su padre.
Con 13 años Rick fue finalmente admitido en una escuela pública, y 2 años después, le dijo a su padre que quería participar en una carrera benéfica de 5 millas que pretendía obtener ingresos que se iban a donar a un jugador de Lacrosse (deporte muy popular en USA) local que se había quedado paralítico en un accidente. Su padre, que no era precisamente un corredor de distancias, aceptó empujar a Rick en su silla de ruedas. Terminaron la carrera los últimos, pero sintieron que habían logrado un triunfo. Esa noche, Dick recuerda: “Rick nos dijo que no se había sentido como un discapacitado mientras competía”.
A partir de ahí, el Equipo Hoyt empezó a competir en más y más eventos, superando las dificultades que ellos conllevaban, hasta llegar a participar en el Iron man. Para quienes no lo sepais, el Iron man se considera
la competición deportiva más dura y exigente del mundo: 3.800 m de natación, 180 km de ciclismo y 42,2 km a pie, casi nada.
Y bueno no me enrollo más, deciros que se trata de una increíble historia de superación personal, de amor, una historia de esas que tocan la fibra y que demuestra que nada es imposible si te lo propones. Os dejo con el vídeo:
Se trata de la historia del "Equipo Hoyt", formado por un padre (Dick Hoyt) y un hijo (Rick Hoyt) que compiten juntos en diversas pruebas físicas. Os preguntaréis que qué es lo sorprendente de esta historia, pues bien, resulta que el hijo tiene una discapacidad adquirida en el momento de nacer por falta de oxígeno en su cerebro, ya que su cordón umbilical se le enredó alrededor del cuello y le originó una parálisis cerebral. Los médicos dijeron a sus padres que no había esperanza para el niño, que debían sacrificarlo porque estaría vegetal toda su vida. Pero sus padres no se dieron por vencidos y decidieron criarlo como uno más. Como no podía hablar, era rechazado en la educación pública, ya que los profesores creían que no iba a entender nada, hasta que un día unos ingenieros vieron indicios de que Rick podía comprender perfectamente, ya que le contaron un chiste y se partía de la risa. Llegados a este punto los ingenieros se pusieron manos a la obra en la construcción de un ordenador interactivo que le permitiría a Rick escribir sus pensamientos usando los ligeros movimientos de su cabeza que podía dominar. Cuando lo utilizaron por primera vez, Rick sorprendió a su familia con su primera “palabra”. Ellos esperaban un “Hola Papá” u “Hola mamá”, pero Rick escribió “¡Vamos Bruins!”. Los Boston Bruins de la NHL de Hockey sobre hielo estaban en las finales de la Copa Stanley esa temporada, y la familia se dio cuenta de que él había estado siguiendo la temporada de la NHL, al igual que el resto. “Así aprendimos que a Rick le gustaban los deportes”, cuenta su padre.
Con 13 años Rick fue finalmente admitido en una escuela pública, y 2 años después, le dijo a su padre que quería participar en una carrera benéfica de 5 millas que pretendía obtener ingresos que se iban a donar a un jugador de Lacrosse (deporte muy popular en USA) local que se había quedado paralítico en un accidente. Su padre, que no era precisamente un corredor de distancias, aceptó empujar a Rick en su silla de ruedas. Terminaron la carrera los últimos, pero sintieron que habían logrado un triunfo. Esa noche, Dick recuerda: “Rick nos dijo que no se había sentido como un discapacitado mientras competía”.
A partir de ahí, el Equipo Hoyt empezó a competir en más y más eventos, superando las dificultades que ellos conllevaban, hasta llegar a participar en el Iron man. Para quienes no lo sepais, el Iron man se considera
la competición deportiva más dura y exigente del mundo: 3.800 m de natación, 180 km de ciclismo y 42,2 km a pie, casi nada.
Y bueno no me enrollo más, deciros que se trata de una increíble historia de superación personal, de amor, una historia de esas que tocan la fibra y que demuestra que nada es imposible si te lo propones. Os dejo con el vídeo:
Ya conocía la historia, pero no deja de emocionarme.
ResponderEliminarBien por ti al rescatarla para el blog!
saludos
Vi el vídeo hace tiempo, es impresionante la fuerza física y moral de este hombre. Digno de admirar.
ResponderEliminarCreo que este tipo de historias deberían exponerse en las aulas, seguro que a los chavales les llega más que un libro o película de ficción.